Quietos sin un dialogo escrito en un ambiente de silencio infinito. Aplastados están esos boletos de la suerte que pueden dan una alegría práctica a su poseedor. Solo están como elemento decorativo nada mas su pérdida puede ser reparada comprando otro par. No siente dolor ni sentimiento no comen ni duermen. Solo su presencia es lo importante para darle a la mesa ,en la que están, un ambiente mas agradable mas candido. Pero ahora tienen una responsabilidad inútil pero no importante salvaguardar esos boletos. Inútil por que de una hora lejos se ven los boletos y con solo levantar-los, uno ya los puede coger. El silencio se irrumpe por el ruido de unas sirenas de policía y de la ambulancia. La desgraciada puerta es rota por unos bruscos golpes. Entran personas vivientes con todo aquello a lo que los zapatitos de porcelana carecen. Finalmente abren la puerta del lavabo ahí yace ahorcado el poseedor con una nota al lado. Nuestros personajes inanimados en ese entorno de locura, contrastan su belleza con el terrible suceso. Quizá ahora no parezcan mas bellos pero que mas da si solo son piezas de adorno en un suicidio por las deudas del juego loco.