Lunes, 19 de noviembre de 2007

El chucho se quedó dormido y el zorro aprovechó la ocasión para entrar al corral y comer las suculentas gallinas del corral. Ya dentro empezó la masacre y una gallina espantada cogió rápidamente a sus pollitos y los llevo consigo misma a los peligros del bosque. Mientras tanto aun escuchaba cacarear a sus compañeras. Era el cacareo de la muerte, de la desesperación y de la perdida de los hijos de sus compañeras. Varias lágrimas aparecieron en sus ojos ya que en esa huida a parte de perder sus amistades, perdió, de sus cinco futuros hijos dos, uno se lo dejo en un descuido y otro se le cayó. Ese maldito can le había herido una ala; sin embargo ya no era hora de lamentarse era hora de huir de salvar a sus pequeños. Pasado el huerto se metió en el bosque y busco desesperadamente un árbol hueco. Finalmente encontró uno de una cavidad lo suficientemente pequeña como para que a un depredador le fuera muy difícil divisar. Pasaron los días y la madre con gran esfuerzo fue cuidando primero a sus tres huevos y después ,mas tarde, a sus dos pollitos.  

  Pasaron los años y las crías se fueron desarrollando. Un día la madre tardaba más de la cuenta a llegar a casa y los pequeños hartos de esperar fueron a su búsqueda. De repente la más grande divisó a su madre que estaba en peligro y fue a su salvarla y el otro un poco más pequeño por miedo se escondió en los matorrales. Horrorizado de la visión se fue antes de ver como un lobo mataba a su madre y a su hermana. Mientras escapaba vio un pequeño refugio a lo alto de un árbol, al parecer era un nido. Con mucho esfuerzo llego arriba y se aposentó en nido. Al llegar el búho vio al pequeño intruso. Este le explicó todo lo sucedido el búho le contestó que el no podía hacerse cargo de el pero que conocía otra familia la cual le podría ayudar. Pasaron la noche en el nido y al día siguiente el búho le presentó una familia de búhos poco numerosa. El búho hizo todas las explicaciones y presentaciones y finalmente se marchó. Volvieron a pasar los años y el pequeño creció como un gallo. Un día estando en un charco bebiendo agua observó a un saltamontes y una cigarra que huían de un sapo y entonces el se puso a recordar aquel maldito suceso. Y sin poderlo evitar hecho a llorar. Un topo que le estaba observando le preguntó por que lloraba. Y el le dijo todo lo que le había sucedido y que todo el esfuerzo que había realizado su madre no había servido de nada y que su existencia en este mundo no tenia sentido. El topo le miró y le dijo -Mira joven la vida es así nunca sabes lo que va a suceder. No hay nada escrito en la vida de cada animal, cada cual hace su vida y hace lo mejor posible para vivir feliz. Si tu madre no se hubiese preocupado por salvarte tú no estarías aquí lamentándote. Nadie pude decirte si te a salir esto mejor o peor. Has de ser tu que tomes tus decisiones y que elijas un camino. En vez de estar llorando aquí tendrías que mirar adelante y luchar por aquella vida que te dio tu madre. A lo que el topo se fue y lo dejo meditar en las palabras que le había dicho. Los siguientes años el gallo consiguió al fin crear un propio hogar aunque antes había perdido un ala por culpa de aquel águila pero al fina y al cabo el consiguió algo de de felicidad. 


Este es la segunda fábula como se ve esta es de una temática un poco mas seria de la anterior. Tiene que quedar claro que estas fábulas están resumidas para que no se hagan pesadas para el lector.

 

 


Publicado por Emilio.Lopez @ 19:00  | Relatos
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