Jueves, 28 de febrero de 2008
Llevaba semanas pensando una idea. Una idea que le sacara de ese caos de inspiración perdida. La necesitaba para su nuevo libro. Un día se puso a observar por la ventana de repente se fijo en esa escena de el cruce de peatones. Rápidamente le vino a la cabeza escribir un minuto de las vidas en situación de cruzar la calle, que para mucha gente es poco tiempo. Le venían muchas cosas en mente explicaría todos los sucesos de aquella gente que unas esperando al semáforo (aproximadamente suele tardar un minuto) y la gente cercana de estos personajes. Por ejemplo el bar que esta cerca de este cruce, el parque las ideas, los movimientos, sus pensamientos de aquellos personajes. Había un problema la cantidad límite de páginas que le imponía su editor jefe. Había una multitud de personajes y muchos cambios de acción. Seguramente que para una película plasmar este minuto sería mas fácil que en un libro. Desechó la idea y volvió a inmiscuirse en sus ideas. Para inspirarse hizo dos viajes uno al continente africano y otro en el sur oeste asiático. Estos viajes fueron en balde y un día inesperado yendo a comprar el diario se encontró a su antiguo compañero de escuela. Fueron al café y después de unas risas su amigo le contó el problema de su hija de siete años. Mientras el hablaba sin quererlo ni beberlo nuestro escritor se acordó de la escuela y de una compañera suya cuando tenían ambos siete años. Se acordó un día en clase el profesor hizo una pregunta al aire. La pregunta era bien sencilla, “que preferís el verano o el invierno y ¿ por que ?”. Entonces recordó aquellas palabra de su compañera “A mi me gusta el invierno ya que por la noche como hace frío mi mama me tapa con mas sabanas y estas mas a gusto ”. Ya esta por fin lo tenia dio un sobre salto de la silla. Le dio las gracias a su antiguo compañero le pago el café y los bocadillos y se fue a la mesa a interponer ideas. Iba escribiendo ideas separadas pero que unidas podían además crear una historia amable y tierna que como el pensaba es que lo le faltaba a nuestra sociedad. Podía dar una lección moral a la sociedad y cuento a la vez para visión de los niños. A partir de una idea tan simple de una compañera de su niñez iba dar a luz una historia llena de ternura y de optimismo.
Publicado por Emilio.Lopez @ 17:48  | Relatos
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