S?bado, 22 de agosto de 2009

Maria y su novia tomaban el café en el bar. Aún en pleno siglo XXI aún la gente miraba con rareza aquella relación. Algunos reían a sus espaldas, otros cuchicheaban, aunque la mayoría ,eso sí, las miraba de forma normal. A ellas les daba igual estaban las dos una enfrente a la otra. Hablaban del hogar, los vecinos, el trabajo, planificaban el futuro... 


A dos mesas a la derecha había un chico algo nervioso. Miraba la hora cada dos por tres. Cada viernes bajaba al mismo bar y esperaba las ordenes de un mafioso. La banda no la conocía de nada, pero, él era extorsionado. Era un simple joyero. La tienda no era de él. Solo había estudiado un simple curso de grado profesional. Los mensajes se los daban en forma de código. A partir de la guía telefónica del bar. Subrayaban los caracteres a lápiz y el luego los borraba. Que sería de su futuro? por que le sucedía eso a él... Dentro del bar había un grupo de ancianos explicando la jornada de fútbol. Que si : “El depor esta en racha pero enseguida caerá”. Otro “No se, pero prefiero antes cualquier equipo antes que el Madrid... ”. Y así discutían de los colores una media hora, luego de los nietos. De la juventud también a veces hablaban o de los tiempos en los que ellos jugaban. También de las películas, la música actual comparada con canciones de antes. Aunque muchos de ellos tenían ya el futuro solucionado, aún se preocupaban por sus familiares. Las disputas de sus hijos o hijas con sus respectivos cónyuges. Cerca de la máquina traga monedas había un ludópata. El camero siempre le decía “Paco piensa en el dinero que derrochas déjalo ”. A veces hacía caso omiso otras obedecía. Pero el siempre pensaba que era divertido aquella sensación de jugártelo todo a una carta. “Una sensación de miedo, temor alegría juntadas en una puta maquina”. A veces hablaba con el trasto o con Jong Shing Lu el propietario del bar. Tenía una filosofía muy extendida, primero yo, después yo, luego yo y quizá mas tarde piense en los demás y pensaba en poco, por no decir en nada en su futuro. Quizá la poca atención de sus padres le hizo razonar de esa forma. En la salida del bar se iba “la Pepa”, su nombre original era Jacqueline. Cambiaba de bar a menudo pero en la zona era conocida. Quizá lo que la mayoría ignoraba es que esta mujer estaba podrida de dinero. Aunque borracha ,eso nunca lo decía , nunca se sintió contenta por ser de la clase alta. Siempre contaba la historia de la muerte de su hijo y su marido en el accidente. Se lo contaba al camarero al dueño del bar. O simplemente a alguien que solo quería sexo con ella. O algún compañero de bebida. Le importaba un pimiento el futuro y su presente. Ella siempre lloraba el pasado junto a su marido y su hijo. 



Publicado por Emilio.Lopez @ 16:35  | Relatos
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