Jueves, 27 de agosto de 2009

Pues eso pensaban Maria y Oscar. Un clavo semanal mínimo ya lo tenían pactado. Las cosas claras, lo dijeron el primer día que se conocieron. “Yo no quiero ni líos ni milongas Oscar, si quieres hablamos sobre algún tema pero no quiero enamoramientos”. Oscar estaba de acuerdo después de lo que sucedió en el pasado. No quería sentir el dolor de ser dejado o dejar a alguien. Y lo más triste perder el fruto del amor por cosas que iban sucediendo día tras día. Oscar lo tenía más claro que el agua follamigos y ya está. Pero los días pasaban y aunque uno quiera ser muy frío en estos temas tanto el uno como el otro sentían que el cuerpo les pedía algo más. La verdad es que disfrutaban el uno al otro en la cama. María pensaba no es típico que mete el pistón y les has de dar ánimos para que te más. Por el ano le encantaba, pensaba pero un rato. Queria que le masajearan, le besaran el cuello, juegos preliminares vamos, y luego al ataque. Pero aquellos cuatro o eran siete “neófitos del amor” . No entendían aquello se ponían la funda y anda “ñac ñac chup chup slurp slurp aaaaa”. Quizá duraban pero pocas veces quedaba satisfecha, pero con Oscar era distinto. Oscar salía feliz y la verdad es que llegaba contento al trabajo. No solo era el cuerpo sensual sino aquel olor cándido que ella se ponía para empinarle el miembro. Y lo conseguía vaya si lo conseguía. A veces quizá llegaba demasiado contento al trabajo o se le notaba demasiado. Los compañeros y compañeras del curro hablaban tanto de ella como él. Bromeaban sobre el asunto. Un día los dos tenían el mismo deseo de hablar del tema. Amor les aparecía en la cabeza. Si a eso a lo que huían esa maldita palabreja, deseo, sentimiento. Pero una pasión sin sentimiento no era nada para ellos. Aunque sabían que les iba a doler. A los dos les parecía lo mismo, mira que es fácil si hay muchos tíos y tías que lo hacen tanto: homosexuales, bisexuales y heterosexuales. Era fácil, sencillo pero ellos sabían que no se podía banalizar. Un hola, si el clavo de la semana , buff genial adiós. Uno de los dos se declaró. El otro entre lágrimas le dijo que no. Mentes que aún viven en experiencias pasadas, miedos a lo que podría pasar, a deshacer aquello “que ya estaba bien como estaba”.  


Publicado por Emilio.Lopez @ 20:13  | Relatos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios