Domingo, 20 de septiembre de 2009

Cada semana una historia distinta y nuestro querido dragón cambiaba de nombre. La culpa era del hijo y de su padre que nunca se acordaban de su nombre. Cuando el padre contaba sus historias a veces era referido como Pirot o Fredo o el hijo le llamaba Gramp pero nunca tenía un nombre definido. El argumento no era lineal ni mucho menos. A veces el dragón iba por allí solo y lo querían cazar y se escapaba. Otras estaba el cuidado de sus crías ,pero ninguna història tenía relación con otra. El dragón que después de tantos años resucitó ya que el hijo ahora ya era padre de una niña. Y le contaba de nuevo el dragón resucitado. Que en esta ocasión lo llamó Brimba. La historia se centraba en nada más y menos el enorme dragón que estaba ubicado en el extraño sitio de Tellópir, donde además de suceder otro tipo de historias como la de unos pollitos o unas amigas langostas. En este caso el dragón era uno de los animales más sabios del bosque y pocos seres sabían su verdadera ubicación. Se decía que un topo sabio del bosque sabía los lugares que frecuentaba el dragón pero muy dificil hallarlo. Cuentan que un día el monstruo volador se levantó con un aburrimiento bestial. Ya que nunca se divertía estaba muy solo y estaba harto de esconderse. Se sabe que el dragón era perseguido por su piel ya que a cualquier animal del bosque le podía conceder el don de la inmortalidad. Ese mismo día oyó en unos de sus refugios la conversación de que unos monos habían escapado de un circo. Y que estos hacían reir a los demás animales con sus payasadas. Con la habilidad de camuflaje que disponía el dragón, por la noche, intento a buscar a la pareja de simios. Así que una vez encontrados se los llevo durmiendo a su refugio. Una vez despiertos los monos se asustaron tras el inmenso cuerpo de la bestia alada. Una vez tranquilizados el dragón les comento que cada semana por la noche les iría en su busca para poder disfrutar de su humor. Y que como reconpensa podrían tener lo que desearan. Los micos aceptaron y despues de una noche llena de carcajadas por el mitológico animal. Los simios le propusieron que con la alegría del Brimba ya tenían más que sufficiente. Aún así el animal mitológico les dió unos polvos que hacían aparecieran una cantidad razonable de el alimento que desearan. Pero estos polvos solo podían ser usados una vez al día. El ahora ya padre miró el reloj ya era tarde y su hija se tenía que acostar. Su hija se quedó con las ganas de que continuara. Pero el padre le dijo mira són las historias del dragón hija. Y al igual como me contaba mi padre són así, se acaban y no continuan. -Aunque no te preocupes hija mañana te contaré otro... Por cierto te acuerdas como se llamaba el dragon hija?... -Si papa. -Pues ahora a dormir y ya te contaré otro cuento. Buenas noches. 


Publicado por Emilio.Lopez @ 11:57  | Relatos
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