Viernes, 01 de enero de 2010

La bala perforaba mi pecho poco notaba como mi cuerpo caía. Y desaparecería de la existencia. Mientras caía veía el arma de mi asesino y escuchaba el lloro de mis queridos alumnos. Mientras yo moría mi corazon lloraba y mi mente recordaba algunos instantes de este día.

Otra vez la guerrilla. Habían vuelto, habian dejado sin hogar a esa muchachita de 4 añitos.Yo como cuidador de este orfanato me tenía que responsabilizar de ella y de los muchos niños que se quedan sin casa. Estas malditas matanzas indiscriminadas. Al día  siguiente me llegó una carta de amenaza. Me advertían que dejara de hacer propaganda en contra de ellos y que me cuidara de mis asuntos. Viendo todo aquello toda la desgracia que había en aquel país. Si vine fué para ayudar. Veo como los críos en horas de estudio entran y salen de sus clases riendo. Peró al llegar la noche los recuerdos les hacen ver el dolor y la desesperación. Cuando me toca turno de guardia nocturna, escucho lloros y gritos a mama y papa. Por eso hice caso omiso a la advertencia. Invadidos por el afán de salvaguardar sus cultivos de coca hacen estragos en otras familias. Mi mente vuelve al presente. La mano calida de un alumno y sus lagrimas atraviesan la piel de mi mano para llegar a mi corazón. 


Publicado por Emilio.Lopez @ 14:29  | Relatos
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