S?bado, 15 de mayo de 2010

Mirando en aquella obra de una de las calles de esa gran ciudad, se encuentra trabajando Javier. Esta reforzando la pared. Hará poco que se saco un curso de paleta. Ya que necesitaba algo más de dinero para sus dos niñas. Su mujer por su parte aporta dinero ayudando a la gente mayor o desvalida. Si los tiene que lavar, los lava, si los tiene que acompañar, los acompaña y así un largo etcetera. Javier ahora le toca el descanso. Baja por las escaleras de andamio. Bum .. bum ...bum bumm.. Le saluda la vecina la del 2do, quedan dos pisos más y llegará al bar. Al tocar el suelo se encuentra con dos compañeros Israad y Antonio. Uno de ellos fuma un porro para escapar un poco de esta realidad dura que le ha tocado y darle ánimos para trabajar. Javier lo sabe y en parte lo comprende el también ha sido joven. Después de un pequeña bronca por la tardanza de Javier. Peón, capataz y Javier suben la calle a dos manzanas donde está el típico bar. Siempre van allí ya que es un bar de un ambiente agradable, pequeño algo descuidado pero de una ambiente muy cercano. Pasados 2 minutos, la calle nos es muy larga es corta pero llena de tiendas, llegan a su destino. Entrando en el bar el olor de puro entra por la nariz de Javier. Habla con Martina la dueña del bar. Dos cervezas y una clara, dos menú del día y un plato combinado dos cortados y un "carajillo" para terminar. Se sientan en la mesa de enfrente de la máquina tragaperras. Uno enfrente de la maquina los otros dos no. A lo lejos colgada de la pared un cuadro un tanto bizarro. Por muy llamativo que fuera a Israad y Antonio les gustaba . Que tenia de especial? Siendo objetivos quizá poco por que era la imagen de una paleta haciendo una obra como ellos. Lo que sucedía es que la obra era una montaña, al lado había un río con agua rosa y esa agua rosa salía de las babas de un gran perro. La montaña tenia color azul y la mujer iba vestida como ellos haciendo una montaña azul con las herramientas de una obra(sostenía un martillo al lado una pala , un saco de cemento ). El perro era un Collie blanco y negro, muy real pero la realidad del perro desaparecía cuando sus babas rosas creaban aquel rio. Todo aquello les llamaba la atención tanto al capataz como al peón pero a Javier no le importaba un pito. El en esos momentos de palabrería. Recordaba a su mujer y los estudios de sus dos grandes alegrías: de su futuro. Las dos niñitas se llamaban Ana y Alicia. A una le gustaba mucho dibujar con papel y lo pintarrajeaba. Hacía dibujos mucho mejores que aquella pintura pensaba. Alicia en cambio jugaba mas con las piezas he intentaba hacer casa... Recordando Alicia le entraba la sonrisa paternal. Después de hablar de todo entre los compañeros de trabajo. Vuelven al trabajo...está lloviendo. Nubes en el cielo. Vaya tiempo mas loco comentan los tres. Pasando por los comercios de antes y volviendo a la carga del trabajo con ese sueño. Los tres trabajadores van a cumplir con sus obligaciones.. cada uno con sus mas y sus menos. Ya que de los tres dos están asegurados uno todavía no y además no tiene el contrato. Javier pasó por eso y tiene diversos morados. El capataz por ejemplo el dedo meñique de la brazo derecho le cuesta mover. Pero con los tiempos que corren tiene algo con lo que pagar la comida. Y eso y otras cosas les dan ánimos para continuar. Dijo alguien se vive para sufrir ...ellos en cambio dicen si se sufre, resiste y vive.


Publicado por Emilio.Lopez @ 8:06  | Relatos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios