Viernes, 27 de abril de 2012

Detrás suyo estaban sus nueve compañeros . Sus grandes fieles le pusieron la mano sobre la espalda. Demostraron su gran apoyo y valía ante la adversidad. Los otros se habían ido les habían dejado. Siempre habían estado los diez juntos y en ese momento crucial no se echarían atrás. Es una de esas batallas que no salen en los libros de historia por que lo que cuentan son los grandes triunfos o grandes derrotas redactados por sus ganadores o vencidos. Pero cuando es una batalla mas dentro de muchas tantas no cuenta, por que los soldados de a pie nunca tuvieron un cronista o en aquella época, no dado el alto analfabetismo, no había ningún otro soldado que supiera escribir y leer. Era una batalla con corazas espadas. No había estrategia alguna solo contaba la valía y el número de combatientes. La lucha ya había llegado a su fin. Pero habían hecho una promesa que en aquella época se hacia los caballeros “vencer o morir”. Y lo llevarían hasta el final. Morirían de pie por su causa ,que para ellos era la justa. El enemigo les dio cinco advertencias hasta que el capitán  tuvo que dar la orden de aniquilar. Primero murieron siete de los diez murieron, por las flechas. Dos atravesados por la lanza y uno por corte de espada. No hubo clemencia y para amedrentar al rival se envió la cabeza de uno de ellos al capitán del  otro bando.


Publicado por Emilio.Lopez @ 15:11  | Relatos
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