Lunes, 25 de agosto de 2014

Nuestro héroe se embarcaba en una aventura de máxima importancia. Alguien a quién me veo en la obligación de ocultar su nombre al igual que el de su organización. Solo diremos que todo sucedió en verano de 2014. El personaje lo identificaremos como agente GR, y en esta aventura quería destapar una pequeña red de ladrones en Zaragoza. Para ello se hospedó en "Eurostars" Plaza Delicias cerca de la estación, a un minuto de ella. Escondida por una empresa de automóviles y varios edificios urbanos. Genial y perfecta para el agente GR. Se hizo pasar por un simple turista y dio una de las múltiples credenciales de las que disponía. Después de subir a la habitación inspeccionó el mapa de la recepción junto con los documentos y demás información que tenía. Sabía que debía preguntar cerca de la zona de la avenida "Numancia". Por lo tanto se dirigió hacia allí y se dispuso a preguntar a sus informantes y otra gente de bajos fondos. Una vez unido todo, se percató de que querían infiltrarse en el palacio de la "Aljaferia" y robar unos mapas expuestos. La idea era entrar por la parte de avenida Madrid, ya que por allí hay poca vigilancia y la zona está menos vigilada a la hora de comer. Además tenía gente comprada entre los empleados de "Aljaferia". Según tenía entendido, algún guarda y algún jardinero.

El plan era rápido y sencillo a la vez que eficaz. Así que les preparó una trampa. Avisó a la policía local y con unos cuantos agentes les estaban esperando. Esperaron y esperaron pero nadie apareció. El comisario de la ciudad, disgustado, le echó la bronca. Así que no tuvo más remedio que echarse atrás y volver a su ciudad. Sin que se diera cuenta, en la calle había una pareja de jóvenes que vigilaba a nuestro agente GR. La visión la facilitaba la primera planta del hotel, ya que en esa planta no había habitaciones, sino una especie de terraza que daba a las escaleras del hotel. Al cabo de 20 minutos de estar en la habitación le llamaron de recepción. Alguien había dejado una nota para él. Bajó preocupado. Una vez la recepcionista le entregó la nota, regresó a su habitación donde la leyó. En esta decía que le esperaban en la plaza Europa cerca del río "Ebro" por la noche. Antes de caer la noche hizo unas cuantas llamadas. Se mostró en aquel lugar a la hora acordada. Al cabo de un rato una pareja joven se abalanzó sobre él. Rápidamente lo amordazaron y lo inmovilizaron de cintura y brazos. Lo acompañaron a punta de pistola a la orilla del río "Ebro", bajo un puente. Allí salió a la luz un gerifalte, el sr. VG y le explicó su verdadero plan. El cual era robar las aves en cautividad del Parque Nacional del Monasterio de Piedra y que lo del palacio había sido un simple saludo de cortesía por su parte. Ahora lo iba a matar ya que le había impedido llevar a cabo con éxito otros planes en anteriores ocasiones.

Así que sin mediar palabra le disparó en el abdomen, sin darle tiempo para implorar, suplicar o llevar a cabo cualquier treta que pudiera intentar. Lo lanzaron al río. A lo lejos, usando unos prismáticos de visión nocturna, estaba entre lágrimas nuestro héroe. Había llevado a lo lejos a un compañero suyo disfrazado y maquillado como él. Al rato llamó a la policía local y con la ayuda de estos más la de otros agentes, sacaron el cuerpo del río. Desengancharon la grabadora de su cuerpo, la escucharon e inmediatamente llamaron a la gente de confianza de dicho parque natural. Al volver al hotel Eurostars, la conserje del turno de noche se asustó como si hubiera visto a un fantasma. GR la cogió rápidamente y la llevó al calabozo. Allí la hicieron hablar y averiguaron el plan al completo.

Esta vez el agente GR tenía la sartén cogida por el mango. Entrada la noche del día siguiente, un huésped del hotel del monasterio hizo una señal por la ventana, que mediante otro par de ellas llegaron a cuatro ladrones camuflados cerca del Vergel. Rápidamente se prepararon para la acción. Subieron a la zona de las jaulas y robaron un total de diez aves. Cinco águilas y cinco búhos. Los buitres eran demasiado grandes y pesaban demasiado. Usaron dardos tranquilizantes y nadie oyó nada. Una furgoneta les esperaba en la salida de emergencia de la zona superior del recinto del parque. Emprendieron la marcha pero cuando pasaron por la zona de las primeras grutas, llamadas del Bacante y de la Pantera, salieron agentes policiales a su encuentro. Esta vez tampoco hallaron al sr. VG en el vehículo. A pesar de eso nuestro héroe fue condecorado, al igual que su compañero asesinado en acto de servicio, por parte del alcalde y de las fuerzas de la ley de la ciudad.


Publicado por Emilio.Lopez @ 9:18  | Relatos
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