Domingo, 15 de mayo de 2016

En el estudio estaban los cuatro tertulianos junto al moderador. En aquel momento hablaban sobre los problemas de civismo en aquella ciudad. Cada uno representaba un punto de vista diferente: una visión más conservadora, una más liberal, otra más "progre" (el tipo sociata de los noventa) y por último el típico vecino indignado. El moderador daba su opinión dentro de los cánones que su cadena aceptaba. Para explicarlo mejor, si se tratara de una cadena de porte de derechas, de izquierdas, religioso, capitalista, empresarial, estatal, etc. él daba una opinión en la que no se mojaba y por lo tanto no molestaba a la cadena. Era máxima audiencia en aquel horario matinal. Mucho conductor ponía aquella emisora sin darse cuenta de que eso lo podría encontrar en una cadena u otra, ya que no se daban cuenta de que entre las cadenas usan las mismas caras de los tertulianos. Para qué? Para dar una respuesta, dar entretenimiento, hablar sobre los temas que importaban en aquella ciudad. Quizá más de un lector se lo estará preguntando. En las plantas superiores en donde se realizaba dicha tertulia, la junta directiva se partía la caja contando los fajos de billetes que ganaban con las diferentes emisoras. Atrapar al oyente y si algo funciona en la cadena rival, copiarlo y mejorarlo. Volviendo a la tertulia o al "yo tengo razón tú no", es fácil ver como todas las tertulias con su moderador no llevan a ningún lado, ya que nunca se ponen de acuerdo. Cada tertuliano expone sus razones, hace oídos sordos a las ideas de los otros tertulianos y si alzan la voz entre ellos pues aparece el presentador para pedir calma. En esta tertulia hacía poco que habían hablado de un tema sobre el terrorismo islámico en tierras lejanas de aquella ciudad. Ya que como no, ahí como en cualquier cadena del lugar, con tener unos estudios y tener una carrera podían expresar la opinión de lo que fuera. Al llegar casi al los últimos minutos del final de la tertulia, nuestro conductor del programa quiso sacar el tema del partido de fútbol que iba a jugar el equipo de su ciudad contra su máximo rival. Ahí, en ese momento, todos los oyentes podían oír como la gran mayoría de los que estaban en el estudio se ponían de acuerdo en aquel análisis trivial, a excepción de un tertuliano despistado que era del equipo rival. Unas risas y carcajadas se oían en esos últimos minutos. En las otras cadenas la táctica usada era más o menos la misma.

En las calles de aquella ciudad, por la noche, hubo una manifestación sobre los altos precios en los billetes de transporte público. Un día como otro cualquiera, el mismo moderador y otros nuevos cuatro tertulianos iban a empezar el "esto es así y tú estás equivocado". Aquel día una de los tertulianos era una joven chica que llevaba poco tiempo en el mundo del periodismo. Así que dijo dos perlas: "Sintiéndolo mucho yo de ese tema no voy a opinar" y "Si, estoy muy de acuerdo en lo propuesto por...". Al acabar el espacio, el director del programa llamó a la chica a su oficina y le estiró de las orejas. La muchacha aún no había aprendido nada de nada.


Publicado por Emilio.Lopez @ 23:08  | Relatos
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