Martes, 08 de enero de 2019

Ricardo y Álex estaban en la convención de gamers de una compañía de juegos. Dada su faceta laboral siempre debían ir.

Sus perfiles eran muy diferentes tanto en edad, en forma de ser, en el físico y en la forma de transmitir su contenido. Se conocían y se respetaban. Estaban uno al lado del otro. El edificio estaba todo oscuro y ya no había nadie. La luz se había ido. "Que extraño" pensaron nuestros dos protagonistas. Ricardo encendió la linterna del móvil. Esta movida le recordaba a su amado juego "Alan Wake". Por su parte, Álex intentó encender el móvil, pero las conexiones de red de datos y wifi no funcionaban. Se puso nervioso. Esta situación oscura le recordaba a su amado juego "Hollow Night". Como solo estaba Ricardo aparte de él, se dirigió al susodicho.
- Tío esto es muy raro, no será algún tipo de broma no? - medio aseguró, medio preguntó Álex mientras intentaba transmitir una imagen de tranquilidad aunque evidentemente no lo estaba en absoluto.
- No lo sé la verdad - respondió Ricardo mientras intentaba disfrutar de la situación.
- Vamos a explorar un poco - siguió hablando Ricardo.
- Que tal si en vez de explorar buscamos ayuda? Digo yo no? - comentó Álex con cara de sarcasmo.
- Si, a eso me refería jajaja - reía Ricardo mientras se avergonzaba de su anterior frase.
- Claro - Álex le miró con escepticismo.
La primera planta era inmensa. Comprobaron todas las puertas y estaban cerradas. No se oían gritos horripilantes, ni a ningún ser sobrenatural. Cosa que los tranquilizó un poco.Encontraron 12 teléfonos que tenían línea, pero cada número al que llamaban siempre comunicaba. Subieron por las escaleras a la segunda planta. Nada mas entrar por la puerta que daba a esa planta, encontraron una escopeta, munición para la misma, unos guantes y un folleto de instrucciones. Se quedaron mirando el uno al otro. Leyeron el folleto de instrucciones.En la primera página del folleto decía:

"Gracias a un hechizo he podido encerraros en este universo. Vuestro objetivo es salir de él. A Ricardo le he dado la habilidad de poder usar la escopeta, y a Álex, con esos guantes equipados, el poder de usar las habilidades de Bardo, el personaje del "League of Legends". Para salir deberéis llegar a la terraza. Ahí habrá un acertijo para cada uno de los dos. Si resolvéis ambos acertijos podréis salir de este universo. Para empezar a "jugar" tenéis que decir "Canal de Youtube"."

Ricardo pasó al estado de preocupación y miró a Álex.
- No se tío, tú que opinas? - le preguntó Ricardo.
- Que tenemos unos fans muy chalados - le respondió Álex.
- Tú crees que es obra de uno de nuestros fans? - volvió a preguntarle Ricardo.
- Lo sé - dijo de forma muy tajante Álex.
- Sabe cosas muy concretas de nosotros. Lo de la escopeta supongo que será algo concreto para ti. Y bueno, Bardo es mi personaje favorito del LoL - explicó Álex a Ricardo.
- Tío estoy muy preocupado, pero a la vez emocionado por todo esto - comentó Ricardo con una cara que mezclaba ambas sensaciones sin saber muy bien por cual decantarse.
- No empieces... - Álex le contestó sin que pudiera acabar la frase.
- A ver, debemos salir de aquí, por lo tanto vamos a decir las palabras... - ahora fue Ricardo quién lo interrumpió.
- Quieres morir? Yo no pienso arriesgarme a morir aquí por algún monstruo o trampa que pueda aparecer al pronunciar esas palabras. Tengo mi familia, mis amigos, mi novia y mi trabajo - dijo Álex un poco exaltado.
- Seguramente este hechizo tenga algún efecto negativo para su usuario y podamos esperar un poco a ver que pasa - siguió diciendo Álex.
Ricardo lo escuchó atentamente. Él pensaba lo mismo, pero quería actuar y salir por su propio pie.
- Con lo de que el hechizo tenga algún efecto negativo para su usuario a que te refieres? - inquirió Ricardo a Álex con cara de interés.
- Bueno, me explico. En un mundo mágico creado por un hechizo, su usuario debe haber dado algo a cambio. Crear un mundo así requerirá un hechizo muy poderoso probablemente - explicó Álex.
- Tiene que haber algo lógico que... - Ricardo le interrumpió.
- Álex mira la parte de atrás del folleto. Lee - le pidió Ricardo.

"Seguramente Álex habrá pensado que este hechizo tiene algo negativo para el usuario del mismo. Está en lo cierto. Tiene algo negativo, y es que consume la propia vida del usuario en el proceso, al que solo le quedarán unas pocas horas de vida tras su utilización. Cuando fallezca el mundo así creado se cerrará. No sé cuantas horas son exactamente. Con suerte pueden ser unos pocos días, o tal vez menos. Es la primera y última vez que hago algo así."

Álex y Ricardo estaban en blanco.
- "Canal de Youtube" - gritó Álex.
- Álex... - murmuró Ricardo.
Le dio un pequeño golpe amistoso a Álex. Ricardo era el mayor de los dos. De repente las escaleras de la primera planta desaparecieron, solo podían seguir adelante. Unos rugidos terribles se oyeron a través de la puerta que había en la segunda planta. Nuestros dos héroes estaban asustados pero decididos a salir de allí y ver a sus seres queridos otra vez. En el segundo piso se enfrentaron a seres humanos zombis y seres humamos infectados con plantas. El folleto lo llevaba Álex que lo iba releyendo en las pausas. La segunda página se había reescrito con datos de esa segunda planta. Las demás estaban en blanco. En un descanso hablaron un poco.
- Has descubierto algo más a parte de las curas y de los puntos flacos de los enemigos Álex? - preguntó ansioso Ricardo.
- Si. Este folleto se va reescribiendo mientras vamos subiendo planta por planta. Pero hay algo que no entiendo. Cuando uso un portal, solo lo puedo usar de forma horizontal, no de forma vertical - contestó Álex.
- Además... - continuó diciendo hasta que Ricardo le cortó de repente.
- Estás analizando nuestra situación como en un videojuego - se sorprendió Ricardo.
- Jajaja - rió Álex, confuso.
- Bueno, tú como lo ves? - le devolvió la pregunta a Ricardo.
- Jodido. Estos monstruos de Satán son un incordio. Pero no creo que falte mucho para salir de esta segunda planta - comentó sin tapujos Ricardo.
- Si. Continuemos - replicó Álex mientras asentía con la cabeza.
Finalmente llegaron a las escaleras que llevaban a la tercera planta. Tal y como había comentado Álex con anterioridad, el libro se fue reescribiendo mientras avanzaban. Al llegar a la tercera planta, esta era como un bosque.
Como si dentro de la oficina hubiera un bosque.
- Que pone en el folleto? - preguntó Ricardo.
- Léelo tu mismo - le contestó Álex mientras le pasaba el folleto.
Ricardo leyó:

"Bosque tranquilo. Cuidado aquí. La munición escasea, y las curas también. El poder de Bardo de las curas también disminuye y solo se podrá usar 2 veces."

Mientras, en un hospital de enfermos mentales.
- Está muy enferma doctor, aún así está durmiendo con una sonrisa - le contó el enfermero.
- Qué estará soñando? - preguntó para si mismo el doctor en voz alta.
- No lo sé. Pero buscaba una cura en esos libros de magia y se pasaba todo el día mirando vídeos en Internet - le respondió el enfermero al no darse cuenta de que la pregunta era retórica.
- No le queda mucho. Quizá 4 o 5 horas. Una verdadera lástima siendo tan joven - susurró el doctor en voz baja, consternado por la tragedia.

De forma milagrosa salieron de la tercera planta. Agotados y heridos, subieron por las escaleras que llevaban a la cuarta planta.
- Te quedan cartuchos? - preguntó Álex jadeando por el cansancio.
- Si tranquilo - le mintió Ricardo. Solo le quedaban 4 disparos de escopeta por efectuar antes de quedarse sin munición.
- Como estás? - le preguntó Ricardo a Álex con verdadero interés.
- Cuando me rio me pica la oreja - respondió Álex mientras sonreía e intentaba disimular el dolor.
Se rieron los dos. Estaba más malherido que Ricardo. Cojeaba y había perdido dos dedos de la mano izquierda. En la cara tenía un rasguño que no le permitía ver con claridad. Había perdido todo el cabello y todo el bello facial debido a que una de las llamas de uno de los enemigos de la planta anterior le había alcanzado. Pensó que ese monstruo casi quema todo el bosque de la planta. Ricardo tenía clara una cosa. Si las cosas iban a peor daría la vida por su compañero. Por una sencilla razón. Él era el mayor de los dos. Álex sabía que tenía que arriesgar su vida si era necesario, ya que quien tenía más posibilidades de salir era Ricardo. Al abrir la puerta de la cuarta planta, esta resultó ser una dimensión oscura. De repente apareció la silueta de una joven. No seguía los cánones de belleza actual. Estaba sonriendo, mirándoles a los dos.

- En el folleto pone "SOY YO" en letras sangrientas - le dijo Álex a Ricardo.
- Por... - no pudieron terminar de pronunciar la pregunta. Se quedaron mudos, no podían hablar.
- He visto todo lo que habéis hecho y puedo morir feliz en mi oscuridad. Lo que me atrae de vosotros dos es vuestra autenticidad. Me habéis hecho muy feliz - dijo con expresión de verdadera felicidad en la cara.
- Solo tenéis que llegar a la terraza y resolver los dos acertijos. No sé cuanto me queda. Me ha parecido oír en sueños que unas 4 o 5 horas. Que más da. Soy muy feliz y esta felicidad no me la quitará nadie. Adiós - desapareció.
En el folleto solo ponía aquellas palabras y que en la dimensión oscura había una puerta oculta en la oscuridad. Recordad: es una planta de un edificio. Fueron cojeando mientras palpaban las paredes, esperando poder encontrar algo parecido a una puerta que les permitiera salir a la terraza. Las preguntas se las podrían hacer después después de salir de ahí. Ahora era momento de sobrevivir y salir de allí con vida.
- Que haces? - inquirió Álex cuando vio a Ricardo salir de la planta hacia las escaleras. Pensó que se habría rendido, ya que llevaban horas así. Estaba muy agotado por todo el esfuerzo realizado y no podía ni pensar con claridad. Continuó palpando la pared. De repente se despertó, sin darse cuenta de que Ricardo lo estaba mirando con una sonrisa en la cara.
- Que ha pasado? - preguntó Álex sorprendido y extrañado a la vez. Estaba mojado y tenía los labios húmedos.
- Te has desmayado. He cogido agua de la segunda planta. Y me he hecho una idea de la estructura del edificio. Sígueme - dijo Ricardo con voz solemne.
Álex, apoyándose en Ricardo, y este último, agarrando a su compañero de fatigas, fueron paso a paso hasta que encontraron la puerta que se suponía llevaba a la terraza. La abrieron entre los dos. Efectivamente. La terraza.
"Ahora los acertijos" pensaron al unísono. El folleto decía que en cada una de las dos mesas que había en la terraza había un acertijo, y que debían decir la respuesta a la vez y en voz alta y clara. Ricardo ayudó a Álex a apoyarse en su mesa. Acto seguido Ricardo se aproximó a la suya. Ricardo leyó: "No es un mar es un..." . Álex leyó: "Contigo...".
- !OCÉANO!!PIPO! - gritaron ambos a la vez.

- !Han despertado del coma! - gritó la enfermera en la sala de espera del hospital.
Rápidamente los seres queridos de Ricardo y de Álex fueron raudos y veloces a las habitaciones de estos dos héroes.


Publicado por Emilio.Lopez @ 17:28  | Relatos
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