Domingo, 21 de abril de 2019

El pelo negro ondulado de sus tierras lejanas, olvidadas desde la caída del imperio de la URSS. Le encantaba la arquitectura modernista y musulmana a la par. Al cerrar los ojos recordaba todos los idiomas  que aprendió. Ahora todo eso quedó atrás. Delante tenía un futuro incierto con una sola misión: robar un simple USB. Le dieron todo lo necesario: planos, nombres y empleados. Lo necesitaban, porque no era un trabajo simple como los anteriores. Este trabajo tendría consecuencias importantes para el globo terráqueo. Puede que si todo salía bien la asesinaran y si salía mal también. La diferencia era que su hermana condenada por un crimen no cometido sería absuelta.

El eructo salió de su boca sin previo aviso y sin pedir permiso. Su hijo se rió y su exmujer también. Se rascó la cabeza, miró su alrededor, su ex le dio un beso en la mejilla. El sonrió. No había nada como tener dinero. Todo lo "cool" de vivir en una ciudad muy avanzada en todo. Miró al mayordomo. Éste sabía lo que debía hacer. Se giró. Mientras, él abofeteó a su ex. Su hijo se aterrorizó por décima vez en lo que iba de día. Mientras, el mayordomo hablaba con las sirvientas y les daba una suma importante. Luego el mayordomo cogió el móvil y realizó un par de llamadas.

Álex, Jefe de la empresa Vulkan S.A., talleres que hay por toda Europa que arreglan coches eléctricos, era un tío feliz. Había invitado a su amigo de Barcelona a uno de los eventos del Colisionador de Hadrones. Su mujer ya no vivía con él y la hija ya era ama de llaves y tenía sus quehaceres. El vivió en Barcelona pero se fue a vivir a Suiza. Hacía poco hablaron de lo interesante que era el CERN. Su amigo es especial, no lleva coche. Nunca lo llevaba. Él en cambio llevaría un caza con los ojos vendados. Tenía que recogerlo en el aeropuerto de "Geneve". Por suerte no le quedaba lejos de su hogar, cerca del río Ayre en el distrito LA JONCTION.

Miró al cielo. Se fumó un cigarro. Apuntó y disparó. Bang! La víctima cayó al suelo. Al realizar la ejecución en un lugar aislado, nadie se había dado cuenta. En aquel momento sonó su móvil.

El USB lo llevaba el personal de seguridad. Contenía información, una muy importante. Por ello siempre lo llevaba una persona diferente y cada cual era una clave. Hoy le tocaba a BPE4, ayer fue KBF3.

Echó una ojeada a su iPhone de última generación antes de que abrieran la entrada a los visitantes. Plop! Escupió el chicle en la papelera. Escondió el Smartphone en su bolso. Pasaron dos minutos hasta que el primer visitante fue a entregar la entrada. Tenía rasgos asiáticos. "Qué raro" pensó con ironía.

Emilio había comprado las entradas en http://visit.cern/. Lo tenía todo controlado meticulosamente al detalle. Tanto que se había olvidado de los tiquets en la habitación del hotel. Mientras, Álex ya lo esperaba en el coche. Ya le había confirmado al terco de su amigo que había puesto la dirección en el GPS de su coche: European Organization for Nuclear Research CERN, 1, Esplanade des particules, CH-1211 Genève 23. Al rato ya partían hacia el Colisionador. Estaban expectantes.

Diana dejó a los dos guardias inconscientes. La seducción fría de Rumanía. Miró en la habitación donde le habían dicho que estaba todo intacto. Miró en uno de los bolsillos de uno de los guardias. Una tarjeta de seguridad en la que ponía "Agente GR" de España. "Españoles" pensó. Se la quedó por si la necesitaba. La información que le habían dado era que hoy el guardia estaría allí. Miró por la cristalera. Aún no había nadie que la pudiera inculpar de algo. Cogió a uno de los guardias. Al agente GR le puso cloroformo. Por suerte al lado había un laboratorio insonorizado. Era una laboratorio de prácticas. Hoy al ser festivo no lo usaba nadie. Le rompió la nariz al guardia y rápidamente se despertó con lágrimas en los ojos. Lo torturó un poco y enseguida cantó. No sabía mucho, pero le dio la contraseña del ordenador de dirección. Para llegar hasta él, con usar un pase de uno de ellos le bastaba. Ahí había información de las claves de los guardias que guardaban la llave pero no de quién era el responsable. La cosa se estaba complicando. Durmió al guardia con cloroformo otra vez. Era una genio del disfraz, así que salió por donde había entrado. Plan D. Había agotado tres planes para entrar. Llamó por móvil a su contacto, lo necesitaba.

"Joder! Por qué le hice caso" pensó Úrsula. La conocía un montón y le debía este favor. De su mente le salieron una centenar de insultos suizos. Por un jodido USB. Sólo serán unos minutos. Un USB y ya está.

Cuando terminó la llamada y tras comprobar que su víctima estaba muerta, se dirigió a Suiza con toda presteza. Las órdenes eran claras: Diana debía morir. La hermana de Diana quedaría libre, pero ella debía morir a cambio. Sus superiores eran gente ruin pero de palabra. Ella era una asesina experta. En sus inicios sentía remordimientos al matar. Ahora ya no. Las estaba observando desde lejos. Se rascó la cabeza, tendría que matar a dos mujeres, pensó.

Álex y Emilio se quedaron un poco embobados por las dos bellezas que tenían delante suyo, en la cola. La castaña les lanzó una mirada fría y enseguida le dio un apasionado beso a su compañera pelirroja. Ellos miraron para otro lado. Eran los últimos de la cola. Emilio se dio cuenta que la chica pelirroja estaba muy nerviosa. No le hizo más caso. Los dos se pusieron a hablar de sus cosas. Antes de entrar se dieron cuenta de que a lo lejos estaba la policía en el lugar impidiendo a la gente entrar para hacer cola. Al entrar los dos al recinto los esposaron junto con los demás. La pelirroja estaba durmiendo. Emilio se extrañó. La mujer con el pelo castaño hacía signos de que no entendía el suizo ni el inglés. Solo hablaba esloveno. Así que trajeron a un traductor de esloveno. Los dos se fijaron que entre el traductor y la castaña realizaron un gesto con la cabeza como si se conocieran.

El tío despiadado estaba enfadadísimo. Ni maltratar a su ex le calmaba. Y seguramente no podría asesinar a Diana. Miró al mayordomo. Su hijo estaba estudiando. "Ese cobarde..." pensó.

Estaban interrogando a todos los visitantes. La chica que se encargaba de las entradas le dio el USB al inspector jefe de policía. Todos los visitantes lo vieron. En una fracción de segundo la chica que hablaba esloveno y el traductor se abalanzaron rápidamente sobre el inspector. Fue rapidísimo. Álex y Emilio junto al resto de visitantes estaban boquiabiertos.

Diana tenía cogido al inspector por el cuello. Tuvo que dormir a Úrsula por dos motivos. Hubiese cantado de pleno y quedaría protegida de todo. Ella ya estaba muerta pasara lo que pasara, eso lo sabía. Solo podía pensar en liberar a su hermana y para ello necesitaba el USB. Tenía el pendrive cogido. Ahora tenía que salir de allí con el USB su cómplice, el traductor. Usó a un par de visitantes como rehenes.

Ella, como responsable del pendrive, no se podía creer que hubiera tenido ese fallo. Intentó hacer algo pero el traductor realizó un disparo en el hombro del asiático. Se oyeron gritos en una lengua que no conocía. No podía hacer nada. Ella, BPE4, al igual que el resto de guardias del pendrive, no sabían el contenido de este.

Se largaron junto a los dos rehenes. Empujaron al inspector hacia los demás policías. Se dirigieron a la zona de máxima seguridad. Diana le preguntó al traductor como saldrían de esta. Él le dijo que con los datos que contenía el USB. "Non precupare, signorina" - respondió el cómplice en perfecto italiano. Diana no sabía que fuera una especie de científico, se lo habían encasquetado sus superiores. Estaban frente a esa enorme máquina. Habían introducido todos los datos necesarios para poder salir da allí.

Mientras esos dos no estaban mirando, Álex y Emilio estaban cortando las cuerdas con el cuchillo multiusos de Emilio. Álex nunca pensó que ese trasto fuera a ser útil en alguna ocasión. Una luz cegó a los cuatro y al poco rato apareció un portal negro. Se desprendieron rocas del techo y el suelo temblaba de forma discontinua. Al rato vieron como los vellacos se desnudaban. Así que ellos pensaron: "Un traductor y una mujer, fácil." El traductor fue fácil de reducir. Pero a Álex le estaba costando reducir a la mujer. Emilio se fue a ayudar a su amigo.

Al no haberlos cogido por sorpresa le costaba reducir a esos dos inútiles, así que pensó que mientras hubiera una distracción se iría por el portal. Además al estar desnuda sus golpes no eran tan efectivos. Y el cloroformo estaba por el suelo junto a su peluca.

Emilio estaba aguantando los golpes de aquella mujer. Siempre a sabido encajar bien los golpes. Mientras, Álex intentaba arrinconarla pero era muy ágil. Le había dado un par de golpes pero ella también era muy hábil.

Ella, BPE4, no se podía creer lo que estaban presenciando sus ojos. Una pelea absurda junto a un reactor. Los técnicos estaban forzando la puerta con una radial pero tardarían unos veinte minutos en lograrlo. Al ser la zona del Colisionador de Hadrones, era imposible entrar por ningún otro sitio. Esperaban que esos dos desconocidos contuvieran a aquella artista marcial desnuda.

Consiguió su fin y pudo entrar en el Stranglet, dejando atrás el USB que ya no necesitaba. Si la seguían morirían en el acto por un tema relacionado con la interacción de los tejidos no orgánicos con el Stranglet, que según le había dicho el italiano, podía causar radiaciones extremas que causaban la muerte. Álex se estaba desnudando (el solito lo había deducido) cuando Emilio lanzó unos cuantos pedrolos de dimensiones considerables por el agujero. Álex saltó por el agujero. Le pareció ver como una mujer se largaba del lugar rápidamente. Al lado yacía el cuerpo sin vida de la mujer que acababan de enfrentar segundos antes con quemaduras considerables por todo el cuerpo. Al lado del cuerpo había cinco pedruscos calcinados, causa probable de las quemaduras del cadáver.  Al rato apareció la policía y luego su amigo junto al inspector con el USB.

Les contaron a ese par de héroes, que al realizar un viaje se oye un ruido muy fuerte y se ve una luz roja en el cielo. Y que por lo que había averiguado estos portales negros enviaban a una distancia de unos 2 km a la redonda.

A los dos les dolía todo. Un médico les tuvo que curar las heridas. Mientras, a lo lejos oyeron como el forense le decía al inspector jefe de policía que la causa de la muerte había sido aplastamiento múltiple causado por el impacto brutal y exacerbado de cinco pedrolos ardientes en rápida sucesión. Vieron como introducían a la mujer pelirroja en el coche. Pero antes de que ella entrara, cayó desplomada en el suelo.

A lo lejos la asesina pensaba: "Trabajo finalizado. Ya podéis buscar ya, que no me encontraréis."


Publicado por Emilio.Lopez @ 20:28  | Relatos
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Comentarios
Publicado por Alex
Martes, 30 de abril de 2019 | 23:27

Relato entretenido y gracioso cuanto menos, especialmente la causa de la muerte de la espía rumana nudista Bailando

Publicado por Emilio.Lopez
Mi?rcoles, 01 de mayo de 2019 | 8:47

Cierto es muy graciosa.

Publicado por Jesus J.
Mi?rcoles, 01 de mayo de 2019 | 20:42

Un relato muy gracioso y ameno.

Publicado por Emilio.Lopez
Jueves, 02 de mayo de 2019 | 7:37

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