Domingo, 19 de mayo de 2019

Espero al autobús con impaciencia y nervios, el poco desayuno que tomé hace media hora parece no haber bajado nada por mi estómago, y aún lo noto en la garganta. No estoy seguro del frío que puede hacer esta mañana. Me noto las manos congeladas desde que me levanté y una sensación de frío constante parece haberse apoderado de mi cuerpo, hoy no quiere entrar en calor o no puede, seguramente mis nervios no lo estén dejando. Es extraño pensar hoy en este lugar, apenas he reparado en él durante estos años. Nada me ata aquí, hace ya tres años que falleció mi madre, cinco desde que lo hizo mi padre y dos desde que se marchó por última vez la única amiga que tuve. No tengo nada ni nadie que hoy me despida, e incluso así, siento que todo ser animado e inanimado me hace mentalmente una reverencia a modo de despedida.


Publicado por Emilio.Lopez @ 1:23  | Reales
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